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Yahvé en una foto de archivo.
Desde los albores de la inteligencia y hasta nuestros días, un sinsentido domina las conciencias del 90% de la población mundial: la religión. Desde este blog iremos desmenuzando, poco a poco, el espinoso asunto de la existencia o no de dios o de algún dios. ¿Qué hace pensar a un ser humano "inteligente" que un ser superior a él controla todos los aspectos de su vida y del mundo que le rodea?
PRÓLOGO
A lo largo de toda
Para muchos está tan claro como el agua y dan por válida cualquiera que sea su creencia. Para otros está más claro que el agua que toda religión no es más que un compendio de estupideces bien dichas y dirigidas sobre todo a mentes pobres e inexpertas como son las de los niños, nuestro futuro.
Ya digo que no sabría por donde empezar, así que lo más lógico sería empezar por la religión que tengo más próxima y que mejor conozco. Tampoco sé que conclusiones se podrán sacar de todo esto ya que ni soy teólogo ni tengo titulación “digna” para enfrascarme en tan titánico propósito: que las religiones pasen a ser parte de nuestra historia como simples anécdotas como las de
Es, en fin, ese mi propósito: que nos demos cuenta que no hay nada de eso. No hay ni cielo ni infierno, ni dioses ni ángeles, ni hadas ni duendes. Y ninguna de sus posibles variaciones. Se ve tan claro desde mi posición que me va a resultar difícil contenerme y no atropellarme a la hora de exponer mis “argumentos” (llamémoslos así).
En definitiva, si Stº Tomás de Aquino argumentó sus siete vías para demostrar la existencia de dios, yo voy a multiplicar esa cifra por diez y exponer las “70 vías” para demostrar la inexistencia de tal dios.
Capítulo 1
Cada vez que miro a mi alrededor, me doy cuenta del pozo en el que se encuentra la mayoría de la gente. No saben mirar más allá de sus narices y se conforman con rogar al cielo esperando que algún dios misericordioso escuche sus tontas plegarias y se las conceda.
Todos piden lo mismo: dinero, salud, amor, dinero, trabajo, dinero, amor, salud, trabajo... Hay que admitir que es muy original.
Con tantas pamplinas como hemos tenido que chuparnos desde que éramos unos críos, no me extraña nada que todo esto que me rodea tenga sentido para la mayoría.
Pero precisamente por eso, por ser mayoría, es por lo que es más fácil que estén equivocados. Sin ir más lejos,
Me doy cuenta de lo difícil de mi situación, una oveja negra y descarriada en busca de una cruzada sin sentido aparente para toda esa gente creyente de ésta y otras religiones. Perfectamente podría ser declarado hereje, sacrílego, etc...
Toda religión no es más que una simple manifestación de miedo e impotencia ante lo desconocido, a la cual nos someten desde pequeños, imponiéndonos ideas equivocadas, mentiras sobre un dios que lo puede todo y que crea planetas, estrellas y un universo de la nada. Desde luego que yo no puedo hacer nada para parar esa máquina de hacer dinero que es
La gente busca en la religión lo que es incapaz de encontrar en ella misma. Todo lo contrario a lo que habría que hacer. Miremos hacia abajo, hacia donde estamos y preguntémonos:
¿Acaso el hombre no crea como un dios?
¿Acaso el hombre no destruye como un dios?
¿Acaso el hombre está por debajo de algo inexistente como esos dioses?
Sí, el hombre CREA. Sí, el hombre destruye porque crea. Pero no busquemos más allá del hombre, más allá no hay más allá.
El ser humano tiene conciencia de sí mismo, se da cuenta de que existe. Pero, ¿por qué inventó esos mitos sobre señores montados en nubes que van por ahí creando y destruyendo a su antojo?
Me centraré en esta religión porque es la que más a mano me queda.
Se basa en el amor al prójimo y en la pobreza material. Bueno, y no se cansan de decir estas memeces.
Cualquier cristiano o católico o como se quieran llamar no ama al prójimo ni a la prójima. Sólo ama lo suyo, su familia, su entorno, su coche... ¿No será que el prójimo es tu familia y tus amigos?
Cuando voy por la calle, nunca me ha venido nadie a decirme que me ama. (A lo mejor es que no he topado con un verdadero creyente).
Esa gente se limita a creer por creer sin preguntarse tan siquiera si todo eso será cierto. Y lo llaman fe. Tienen fe en algo que no han visto, que es ilógico, infantil...Y lo comprenden a su manera. Comprenden eso asintiendo sin más, sin entender de qué va el asunto. ¿Por qué?
Se conforman con esperar la muerte confiando en que se han portado bien y que van a ir al cielo ¿qué cielo? ¿el mismo que surcan los aviones CREADOS por el hombre o es otro que no se sabe donde está?
Tienen la esperanza de que, al morir, su alma irá a algún lugar (no se sabe donde) en el cual estarán como de vacaciones. Y se quedan aquí ¿Qué hacen que no se matan como locos para llegar cuanto antes a ese paraíso?
Dicen que la vida es para sufrirla. Tienen salida para todo. Pregúntale a un religioso donde está dios y te contestará que lo busques en tu interior. Cierto. Yo lo busqué y me encontré. El único dios que hay dentro de mí soy YO mismo. Dentro de mí mismo solo estoy yo, con mis mundos y paraísos, mis cielos e infiernos...
Por lo tanto, yo soy dios ya que estoy dentro de mi mismo. Soy mi propio dios. Solo yo soy superior a mi mismo.
En definitiva, lo que trato de explicar es que cuando esa gente cree en alguien superior, denominado genéricamente "dios", se olvidan de ellos mismos. No es que se olviden en el sentido amplio de la palabra, no. Se trata de que ellos no cuentan para ellos mismos. No quieren darse cuenta de que por encima de ellos sólo están ellos. Cada uno es su propio dios, suponiendo que se pueda decir así, ya que dios, como tal, no existe.
Dicho lo anterior, da la sensación de que estoy afirmando la existencia de lo que continuamente estoy negando. Intentaré aclararlo:
Si dios es un "algo" superior a nosotros mismos, a todo ser vivo y a todo cuanto nos rodea, lo que tenemos que hacer es darnos cuenta de que ese "algo" somos nosotros mismos, los mismos que lo hemos inventado.
Por contra, si la gente se aferra con uñas y dientes a esa idea de un "dios todopoderoso, omnipresente e infinitamente bondadoso" no hay esperanza de progreso moral de esta y de otras civilizaciones.
Quizás esté llegando a la conclusión de que dios somos nosotros, pero no. O tal vez sí, todo depende del punto de vista.
Lo que sí está claro es que ese dios creador de la mitología cristiana se cae por su propia incongruencia, al igual que ocurre con el resto de dioses que pululan por las mentes obtusas y cerradas del 98% de la población de este bendito planeta.
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